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Estrategias de crianza para mamás ocupadas

Por Mely Cruz
Lectura de 7 minutos

Como mamá que trabaja y que tiene tres hijos, siempre hago malabares con todo: la casa, el trabajo y la escuela. La vida se ha vuelto muy atareada últimamente y las labores de mamá nunca terminan, especialmente desde que llegó nuestro miembro más pequeño a la familia. Mis tres hijos se llevan cinco años de diferencia. Kael tiene casi 11 años, Kiara tiene 6 años y Kenzie tiene 14 meses de edad. Tener un hermano mayor cerca a veces ayuda, pero también ha sido difícil porque los tres están en etapas muy diferentes y tienen necesidades distintas. Mientras que mi hijo mayor está interesado en videojuegos, mi hija del medio quiere que me siente con ella para hacernos las uñas y ponernos maquillaje, y mi bebé me necesita las 24 horas del día, los 7 días de la semana. ¡No es fácil! Quiero que cada uno de ellos se sienta querido y especial, pero constantemente peleo contra el estrés de ser mamá y con ideas que me dejan pensando “no soy suficiente”.

Una mañana típica

El ajetreo de prepararse para la escuela en las mañanas

Cuando tienes varios hijos con diferencias de edad grandes, las tareas cotidianas pueden convertirse en desafíos familiares significativos. La primera semana de regreso a clases estuvo llena de estrés familiar, ya que todos estábamos tratando de adaptarnos al horario. Las mañanas pueden ser un poco frenéticas, por decir lo menos: preparar almuerzo y batidos “especiales” para los más grandes (porque ambos quieren algo distinto). A uno le gustan los waffles en forma de círculo y al otro le gustan cuadrados, y aunque ellos siempre están listos para ayudar, puede ser caótico. Al mismo tiempo, le estoy dando de comer a la bebé y cortando todo en pedacitos mientras también trato de hacerme un café para despertarme. ¡Y no olvidemos cambiar el pañal de Kenzie y rellenar las botellas de agua de los niños!

Hago lo mejor que puedo para estar presente y hacerlos sentir queridos, ya que no los veré hasta avanzada la tarde, pero mi mente también está en un millón de lugares. Las responsabilidades de los padres nunca terminan. ¿Guardaron la tarea en sus mochilas? No lo recuerdo. Y ahora es demasiado tarde. ¡Espero que lo hayan hecho! Les doy un beso y los abrazo mientras salen de la casa y su papá los lleva a la escuela. ¡De pronto son las 7:05 a.m. y lo logramos! Bueno, la mayor parte del tiempo lo hacemos, o al menos tratamos. Honestamente, no me preocupa tanto llegar tarde, me preocupa cómo nos fue en la mañana. Yo creo que es crucial que ellos comiencen el día bien (todos queremos lo mismo, ¿no?). Y sé que desempeño un rol muy importante en ello. Yo puedo determinar cuál será el estado de ánimo general y aportar una vibra negativa o positiva al ambiente. A veces estoy exhausta y funciono como madre estresada, pero me digo a mí misma que puedo lograrlo. Me digo: “Solo unos minutos más. Ten paciencia. Mantente positiva. Respira”.

Las responsabilidades de los padres pueden durar las 24 horas del día, los 7 días de la semana, especialmente con varios niños.

Conciencia plena requiere práctica

Mientras más consciente estoy de esto, más me puedo enfocar en prestar atención plena. Es algo que practico durante cada minuto del día. Pero, por favor, no crean que es algo natural, ¡porque no es así! Es un proceso continuo. Algo que me ayuda a lograrlo es cambiar mi energía prestando atención a mi lenguaje corporal y a mi conexión con mis hijos durante el tiempo que tenemos juntos antes de que se vayan a la escuela. Lo explicaré con mayor detalle más adelante.

Labores de mamá a media mañana

Después de que los más grandes se han ido, continúo mi día con la bebé: cortar más comida en pedacitos y recogerlos del piso sin parar (porque ella simplemente tira su plato cuando decide que no quiere más) y de pronto, me digo de nuevo: “Respira, tú puedes”. Finalmente, tomo mi primer sorbo de café. ¿Cómo es que ya está frío? Las labores de mamá rara vez me dejan tomar café cuando está caliente. Doblo ropa y la apilo en las escaleras para recordar subirla, pero normalmente se queda ahí un par de días porque mis manos siempre están llenas cuando subo las escaleras.

El día ya ha estado tan atareado y ahora tengo que pensar en el trabajo. Soy una mamá que trabaja y tengo tantos correos electrónicos y contenido por editar. Hacer malabares entre el trabajo y la familia no es fácil. Comienzo a trabajar y pienso: “Ah espera, ¿ya es hora de almorzar? ¿Cómo así? Bueno, está bien, probablemente deba comer algo de todas formas”. Comienzo a buscar en el refrigerador y me doy cuenta de que olvidé descongelar el pollo. Genial. Las labores de crianza nunca terminan.

Las mamás que trabajan a menudo tienen que hacer varias cosas a la vez mientras cuidan a sus hijos, la casa y a ellas mismas.

Tómese el tiempo de estar presente.

Y luego, en ese momento, miro hacia abajo y veo un par de ojos hermosos mirándome hacia arriba. Kenzie me ha estado siguiendo a todas partes. Gateando y subiendo a mi pierna en cada oportunidad que tenía. A ella no le importaban mis responsabilidades de madre ni las miles de cosas que todavía me faltan hacer, todo lo que ella quiere es a mí. Ella quiere conectarse conmigo. Ella quiere saber que estoy ahí. Entonces, en ese momento, me digo a mí misma que simplemente debo parar. Paro y la cargo. Paro y la huelo. Paro y le sonrío. Me hago presente. En ese momento, me niego a estar tan ocupada que me pueda perder las cosas buenas. Me niego a enfocarme en la lista de cosas por hacer. No siempre es fácil, pero voy mejorando con la práctica. Y me he dado cuenta de que tengo menos estrés de mamá porque elegí estos momentos para tomar el control. La crianza sin estrés probablemente no exista, pero estos momentos ayudan. Estoy en control cuando me digo a mí misma que algún día extrañaré estos días. ¡Y sé que lo haré! Porque ya lo hago... con mis hijos mayores.

He sido mamá durante casi 11 años y si bien no soy una experta, sé esto: el tiempo pasa demasiado rápido. En un abrir y cerrar de ojos ellos ya no necesitarán ayuda para lavarse el cabello y habrán crecido demasiado para cargarlos. Sí, los días son largos, pero los años son realmente cortos.

El tiempo individual con los niños puede ser la mejor solución para el estrés de ser mamá.

Sea real con sus hijos

Siento que como mamás, se espera que seamos perfectas en todo, que nunca estemos cansadas, que cocinemos tres veces al día, que mantengamos a nuestros hijos lejos de los aparatos electrónicos, que planifiquemos actividades diarias, que tengamos una casa impecable y la lista sigue. Aunque me esfuerce mucho personalmente para ser la mejor mamá posible, esta expectativa es poco realista. El estrés familiar nos afecta a todos y hay muchas razones por las que podríamos experimentar estrés de mamá: cambios familiares, conflictos familiares o cambios en la estructura o el horario familiar. Me he dado cuenta de que está bien estar cansada. Está bien necesitar un descanso y está bien hacerles saber cómo me siento. Soy tan solo un ser humano y usted también. Ser honesta también ayuda a aliviar el estrés de mamá.

A veces subestimamos a nuestros hijos, pero ellos entienden mucho más de lo que nosotras creemos. He aprendido a ser tan real y transparente como sea posible con ellos cuando se trata de cambios familiares, estrés familiar o momentos estresantes. Me permito ser vulnerable y esto los ha ayudado a aprender a lidiar y procesar sus emociones también en formas saludables. Crear un espacio seguro para que ellos puedan compartir y darles el ejemplo es muy importante para nosotros.

Cuando se trata de estrés familiar, ser real y sincero con sus hijos los ayuda a lidiar con sus propias emociones.

Modelos de relaciones

También hemos aprendido que asegurarnos de que nuestro matrimonio sea sólido y saludable también ayuda a toda la familia. Mi esposo y yo trabajamos en nosotros primero. Esto puede sonar extraño, pero creemos que para ser padres excelentes, primero debemos tener un matrimonio excelente. Hemos aprendido a lidiar con nuestras propias dificultades, conflictos, estrés familiar e inseguridades, así como a sanar, y esto ha ayudado a nuestros hijos a aprender del ejemplo. Enseñarles cómo abordar el cambio o cómo lidiar con el estrés familiar los ayuda en sus propias experiencias, incluso con problemas entre hermanos o relaciones en la escuela.

Llorar está permitido

En nuestra casa hay un dicho: “Llorar está permitido”. Es como les recordamos a nuestros hijos que sus sentimientos son válidos cuando pasan por tiempos difíciles. Los sentimientos existen por una razón. Nos aseguramos de que sepan que está bien compartir y que siempre estaremos ahí para escucharlos. También hacemos "chequeos", es decir, tenemos una conversación breve en la que compartimos cómo nos sentimos emocional, física y espiritualmente. Es el inicio de una conversación para ayudarnos como padres a estar al tanto de lo que les molesta. A veces, se trata de problemas entre hermanos u otras dificultades familiares. Todas las conductas o malas conductas tienen su origen. Es importante que sepamos si hay algo en lo que debemos trabajar. Tener una comunicación abierta y constante ha sido clave para descubrir el origen de lo que sienten los niños y nos ayuda a ser capaces de apoyarlos. Nos ha ayudado a adaptarnos a cambios o aprender sobre otros tipos de estrés que también existen en sus vidas.

Obtenga ayuda

¿Necesita ayuda para padres ahora?

Llame a la Línea de Ayuda para Padres para recibir apoyo 24/7 833-680-0611.

Estrategias que los padres pueden probar

Valide los sentimientos de los niños y haga “chequeos diarios”

Dígales que está bien sentirse de la forma en que se sienten: molestos, felices, tristes, emocionados o asustados. Todos estos son sentimientos válidos y los niños nunca deben sentirse avergonzados de sus sentimientos.

Tenga citas individuales con cada niño

El tiempo individual es realmente importante, especialmente cuando tiene varios hijos. No tiene que ser una salida elaborada. Puede ser tan sencillo como quedarse en casa y salir al jardín para hacer un pequeño pícnic, o salir a dar un paseo en el parque. Los niños aprecian las pequeñas cosas porque están recibiendo su atención completa. Y este puede ser el momento perfecto para dejarles compartir sus sentimientos o cualquier problema familiar que estén experimentando.

El tiempo individual con su hijo puede ser una manera excelente de darle un cambio para que comparta sus sentimientos.
Mely y su hijo disfrutan tiempo individual comiendo helado.

Deles espacio a sus hijos para que sean ellos mismos

No todos los niños son conversadores. Tal vez compartir sus sentimientos es algo nuevo para ellos. Deles tiempo para procesar cualquier conversación que tenga con ellos. Si ellos no se abren de inmediato, no desista. Sea amable, sea gentil. Recuerde, ellos también pueden estar en apuros, mamá. Ellos se recuperarán. Manejar el estrés familiar toma tiempo.

Está bien pedir ayuda para padres

Existen muchos recursos disponibles que ofrecen ayuda para padres. Así que no se aísle. Converse con un amigo, con su pareja o busque una comunidad en línea. ¡No se supone que haga esto sola, no se sienta mal por buscar ayuda para padres!

Por favor, también sea amable consigo misma. Sea flexible consigo misma. La maternidad es difícil y abrumadora, y el estrés de mamá es real, pero también es una experiencia hermosa y gratificante, todo al mismo tiempo. Está bien sentir todo eso. ¡Usted es tan solo un ser humano, pero es un ser humano genial! Lidiar con el estrés familiar no es fácil, pero usted está haciendo lo mejor que puede y está haciendo un trabajo excelente.

Y, por favor, también recuerde cuidarse, porque sus hijos necesitan una mamá saludable física y mentalmente. Viva un día a la vez. Sé que esta época es difícil, pero recuerde que todo pasa. Un día mirará hacia atrás y estas épocas serán tan solo recuerdos. Aprovéchelas. Algunos días serán buenos, otros estarán llenos de desafíos familiares, pero esa es la vida y esa es la belleza de la maternidad. Y recuerde, es hoy que estamos criando a los adultos fuertes y seguros del mañana. ¡Así que vamos a equiparlos con las mejores herramientas que podamos!

¡PODEMOS LOGRARLO MAMÁ! No está sola.

¿Tiene alguna pregunta sobre estrategias para una mamá ocupada?

Comuníquese con el equipo de BuenosConsejosParaPadres.com.

Mely Cruz

Mely Cruz, bloguera

Mely Cruz es bloguera, mamá de tres hijos y vive en Houston, Texas. Está comprometida a compartir sus experiencias de vida y a animar a otras mujeres en sus propios caminos como madres.

Aprende más sobre el autor.

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